El dilema de las redes

Lourdes Hernández

EL otro día alguien me recomendó este documental de Netflix, “el dilema de las redes”, lo vi y me gustó. Si sabes algo de inglés, te recomiendo verlo en versión original, aunque sea con subtítulos. Las transcripciones se solapan, tipo sketch de Jose Mota y a mí me resulta molesto. Me gustó y me dio que pensar, así que lo volví a ver con idea de escribir este post. Esta es la parte 1 de 2.

Espero que os anime, a verlo, pero sobre todo a pensar. Que de mirones de series de Netflix estamos sobrados, pero de pensadores, no tanto.

Cuando Google empezó a crear Gmail, un equipo de diseñadores se esforzó para que fuera atractivo, pero nadie se preocupó de que la gente se hiciera cada vez más adicta al correo. Cada una de las partes, en concreto las notificaciones, fueron diseñadas para llamar más nuestra atención.
Una vez que captan nuestra atención, el mejor método que se les ocurrió para monetizar nuestra atención fue la publicidad.

Jaron Lainer

Jaron Lainer, escribió el libro “10 razones para borrar tus redes sociales de inmediato”. Empieza diciendo la consabida frase de: si no pagas por el producto, el producto eres tú. Frase muy conocida pero que tal vez no interioricemos lo suficiente o preferiremos no medir el coste, a cambio de tener los servicios de Google gratis (buscador, correo, agenda, maps, YouTube, etc…)

Desde del punto de vista de los que captan nuestra atención, su pregunta es: ¿Cuánta atención podemos captar? ¿Cuánto de tu vida nos vas a entregar? Os animo si no lo habéis hecho nunca, a mirar el tiempo de uso diario del móvil (si tenéis conectados todos los dispositivos, ordenador, Tablet, móvil, SmartTV… mejor) y sí, da miedo. A mí me da miedo. Estoy tratando de bajar de las 3 horas, y no me vale la excusa de que parte de mi tiempo de trabajo es a través del móvil.

Comenta Jairon que estamos llegando a un punto, que en EEUU están empezando a hacerse cirugías para parecerse a las fotos con los filtros que ofrece Instagram. La realidad es que estos “captadores” de atención, saben todo de nosotros. Además construyen modelos para hacer predicciones donde la mejor predicción gana, y así, mediante este aprendizaje por refuerzo, los algoritmos son cada vez más eficientes en su objetivo.

Así te muestran los videos que quieres ver, saben qué emociones se generan y qué conductas producen esas emociones. Tienen un objetivo claro: que estés el mayor tiempo posible, que vuelvas e invites a otros a venir, y así sacar el máximo provecho en publicidad. Una manipulación total de la gente.

Arthur Clarke

Arthur Clarke formuló sus famosas tres leyes relacionadas con el avance científico, la tercera de las cuales es la más famosa y frecuentemente citada dice así: “Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.”

Lo único que los magos, entienden qué parte de tu cerebro no controlas para hacer su magia. Igualmente la tecnología controla las cosas que pueden persuadir a la gente sin que la gente lo note, por ejemplo, refrescar una página, incorporar los nuevos contenidos al principio, el scroll infinito, es un refuerzo intermitente para nuestro cerebro que crea hábitos inconscientes, que no puedes ignóralo: “el móvil tiene algo para ti”.  


Ratas de laboratorio. El dilema de las redes

El objetivo es que cada individuo llegue a 7 personas en 10 días. De hecho hacen pequeñas pruebas en nosotros para ver si funciona, nos muestran ciertos contenidos y en función de nuestra respuesta aprenden y mejoran. Somos ratas de laboratorio, pero por desgracia, no para curar el cáncer, sino para que veamos el mayor número de anuncios.

Comentarios serán bienvenidos sobre “el dilema de las redes”.


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