Lourdes Hernández

Esta es la parte dos del análisis de "El dilema de las redes", documental de Netflix. Os animo a leer la parte 1 si no lo habéis hecho.

Llama la atención que solo hay dos industrias que llaman a sus clientes consumidores, las drogas ilegales y el software (Edward Tufte). Y va una pregunta, ¿cuándo chequeas tu móvil al levantarte, antes o después de hacer pis? Solo hay esas dos posibilidades. Esta situación está llevando a un cambio importante en los adolescentes y pre-adolescentes: aumento de los suicidios, cambios en el comportamiento, como por ejemplo retraso o desinterés en sacarse el carnet de conducir, o tener la primera cita con alguien .

Tenemos una competición entre un cerebro de mono y al otro lado de la pantalla millones de ordenadores, ¿quién va a ganar? Al algoritmo le pones una meta, y trabaja para alcanzarla. Aquí el documental dice que los humanos hemos perdido el control sobre estos sistemas, aunque yo no estoy de acuerdo.



La Wikipedia da respuestas distintas sobre la misma pregunta según el usuario, e incluso Google autocompleta la búsqueda de manera diferente. Es como el mago, da igual la carta que elijas, él la va a adivinar. Facebook hace lo mismo

Estos sistemas están llevando a una mayor polarización de la sociedad, porque esta polarización mantiene a la gente conectada.

Tenemos un par de ejemplos interesantes. El jugador de baloncesto Kyrie Irving se posicionó en un momento como terraplanista, tras una investigación que había realizado él mismo en Instagram. Cuando posteriormente reconoció su error y pidió disculpas, los terraplanistas dijeron que había sido abducido.


Kyrie Irving terraplanista. DIlema de las redes
Kyrie Irving

Otro ejemplo es el Pizza Gate, donde se difundió un bulo que decía que al pedir una pizza, estabas favoreciendo el tráfico de personas.

Lo cierto es que las fake news se propagan 6 o 7 veces más rápido que las noticias verdaderas. La mentira hace ganar más dinero, mientras que la verdad es más aburrida.

Aquí menciona de soslayo el Covid, pero yo creo que les pilló un poco pronto a los creadores del documental.

En el dilema de las redes, para controlar a la población, no hay herramienta más potente que Facebook. Un ejemplo claro es lo que ocurrió en Myamar, donde a la gente se le vendía el móvil con el Facebook ya instalado. El propio Facebook reconoció haber contribuido a la violencia étnica en aquel país.

Se podría utilizar la plataforma con otros fines, pero este es el que se definió.

La inteligencia artificial por si sola no puede acabar con esto, ni el propio Google, porque no existe un proxy que detecte conspiraciones o mentiras. La tecnología no es la amenaza, sino que la tecnología ha sido diseñada para sacar lo peor de la sociedad.

¿Soluciones para el dilema de las redes?

¿Un impuesto fiscal a las empresas que capturen muchos datos, para no quedarse con todos los datos del planeta? Las leyes están hechas no para proteger a los usuarios, sino los derechos de las grandes empresas. Deberían prohibirse estos mercados, igual que están prohibidos los mercados de órganos, de esclavos… no puede ser el lucro a toda costa. Actualmente una ballena o un árbol valen más muertos que vivos. Captar tu atención por encima de todo. Es necesario mejorar los sistemas para que respeten al usuario, aunque desde mi punto de vista son objetivos contrapuestos.

Algunos consejos finales,  reduce y desactiva las notificaciones (yo tengo todas desactivadas desde más de año), antes de compartir verifica las fuentes (me parece imprescindible, para al menos estar seguros de no estar alimentando conspiraciones), “si parece diseñado para activar tus botones emocionales, lo será”, asegúrate de tener fuentes de información distintas, incluso aunque no compartan tu ideología o creencias.

Comentarios serán bienvenidos.


Lourdes Hernández

EL otro día alguien me recomendó este documental de Netflix, “el dilema de las redes”, lo vi y me gustó. Si sabes algo de inglés, te recomiendo verlo en versión original, aunque sea con subtítulos. Las transcripciones se solapan, tipo sketch de Jose Mota y a mí me resulta molesto. Me gustó y me dio que pensar, así que lo volví a ver con idea de escribir este post. Esta es la parte 1 de 2.

Espero que os anime, a verlo, pero sobre todo a pensar. Que de mirones de series de Netflix estamos sobrados, pero de pensadores, no tanto.

Cuando Google empezó a crear Gmail, un equipo de diseñadores se esforzó para que fuera atractivo, pero nadie se preocupó de que la gente se hiciera cada vez más adicta al correo. Cada una de las partes, en concreto las notificaciones, fueron diseñadas para llamar más nuestra atención.
Una vez que captan nuestra atención, el mejor método que se les ocurrió para monetizar nuestra atención fue la publicidad.

Jaron Lainer

Jaron Lainer, escribió el libro “10 razones para borrar tus redes sociales de inmediato”. Empieza diciendo la consabida frase de: si no pagas por el producto, el producto eres tú. Frase muy conocida pero que tal vez no interioricemos lo suficiente o preferiremos no medir el coste, a cambio de tener los servicios de Google gratis (buscador, correo, agenda, maps, YouTube, etc…)

Desde del punto de vista de los que captan nuestra atención, su pregunta es: ¿Cuánta atención podemos captar? ¿Cuánto de tu vida nos vas a entregar? Os animo si no lo habéis hecho nunca, a mirar el tiempo de uso diario del móvil (si tenéis conectados todos los dispositivos, ordenador, Tablet, móvil, SmartTV… mejor) y sí, da miedo. A mí me da miedo. Estoy tratando de bajar de las 3 horas, y no me vale la excusa de que parte de mi tiempo de trabajo es a través del móvil.

Comenta Jairon que estamos llegando a un punto, que en EEUU están empezando a hacerse cirugías para parecerse a las fotos con los filtros que ofrece Instagram. La realidad es que estos “captadores” de atención, saben todo de nosotros. Además construyen modelos para hacer predicciones donde la mejor predicción gana, y así, mediante este aprendizaje por refuerzo, los algoritmos son cada vez más eficientes en su objetivo.

Así te muestran los videos que quieres ver, saben qué emociones se generan y qué conductas producen esas emociones. Tienen un objetivo claro: que estés el mayor tiempo posible, que vuelvas e invites a otros a venir, y así sacar el máximo provecho en publicidad. Una manipulación total de la gente.

Arthur Clarke

Arthur Clarke formuló sus famosas tres leyes relacionadas con el avance científico, la tercera de las cuales es la más famosa y frecuentemente citada dice así: “Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.”

Lo único que los magos, entienden qué parte de tu cerebro no controlas para hacer su magia. Igualmente la tecnología controla las cosas que pueden persuadir a la gente sin que la gente lo note, por ejemplo, refrescar una página, incorporar los nuevos contenidos al principio, el scroll infinito, es un refuerzo intermitente para nuestro cerebro que crea hábitos inconscientes, que no puedes ignóralo: “el móvil tiene algo para ti”.  


Ratas de laboratorio. El dilema de las redes

El objetivo es que cada individuo llegue a 7 personas en 10 días. De hecho hacen pequeñas pruebas en nosotros para ver si funciona, nos muestran ciertos contenidos y en función de nuestra respuesta aprenden y mejoran. Somos ratas de laboratorio, pero por desgracia, no para curar el cáncer, sino para que veamos el mayor número de anuncios.

Comentarios serán bienvenidos sobre "el dilema de las redes".


Desde el origen del negocio cinematográfico los productores han querido anticiparse a la audiencia y encontrar el modo de interpretar los datos para crear un contenido que tenga un éxito seguro. En la época del cine clásico, los estudios de Hollywood recurrían a la programación por géneros para conseguir esta seguridad económica. Veían cuáles eran los géneros que más demanda tenían y programaban la producción del año en función de dichos géneros. Este sistema fue aniquilado en los años 80 con el cansancio de la audiencia y la irrupción de géneros mixtos, temáticas sociales y subgéneros. Sin embargo, el Big Data en Netflix ha sido la manera de recuperar y superar el control de previsión del cine clásico.

Netflix representa un tercio del tráfico de Internet en hora punta en Estados Unidos, llegando en el cierre del último cuatrimestre del año pasado a superar los 75 millones de suscriptores. Parte del éxito lo ha obtenido gracias a la importancia que da al análisis de datos. Solo hemos de mirar sus ofertas de empleo para concluir que se toma el asunto muy en serio. Busca constantemente analistas especializados en múltiples áreas: personalización de contenido, mensajes, distribución, dispositivos, etc.

El gran secreto de Netflix es su capacidad para predecir los hábitos de visualización. Comenzaron en 2006, antes de dar el paso a emitir videos en Streaming. Pusieron en marcha un concurso premiado con un millón de dólares para encontrar un algoritmo que pudiera precisamente predecir el resultado de una película. Éste llegó en 2009 y desde entonces es clave en su motor de recomendación (aunque obviamente se vaya revisando y actualizando constantemente).

En un primer momento solo contaban con cuatro tipos de datos: El ID del cliente, ID de la película, la calificación y la fecha de reproducción. Cuando el Streaming irrumpió, se incluyeron la hora del día en que se veía la película, el tiempo empleado para seleccionarla, frecuencia de pausa (tanto por el usuario como por problemas técnicos),… Lo que ayudó a que paulatinamente fueran consiguiendo más suscriptores felices.

Un elemento importante para Netflix son las etiquetas con la valoración de los usuarios. Netflix lo potencia ofreciendo bonificaciones a los usuarios que las etiquetan. Gracias a esto, Netflix sugiere contenidos a sus suscriptores una vez han concluido el contenido seleccionado. A causa de estas etiquetas, el portal americano ha definido casi 80.000 nuevos micro-géneros basados en los gustos e intereses de sus clientes.

Como ya comentamos en un artículo anterior sobre aplicaciones del Big Data, el Big Data en Netflix consiguió predecir el éxito de House of cards. Todos los aspectos de producción estaban bajo control de Netflix y la información de sus datos sirvió incluso para la elección de los colores que tendría el cartel de portada de la serie.

El Big Dara en Netflix ha sido empleado para posicionarse como el líder de su sector, mediante la adopción de diversas redes de distribución y apostando por contenidos de producción propia, fundamentados en un modo innovador y en constante evolución de análisis de datos. El Big Data en Netflix analiza también otras dimensiones, como por ejemplo cómo afecta la ubicación física del contenido a la experiencia del espectador. Para esto se centran en la recogida de datos relativos al buffering y al bitrate, que afecta a la calidad de la imagen (una caída en la tasa de bits provoca que un contenido en alta definición pase a verse de repente con poca resolución).

No obstante, Netflix se enfrenta a una gran competencia que seguramente no tarde en hacerle frente. Entre sus competidores se halla Amazon, que adquirió en 2011 Lovefilm, competidor británico de Netflix. ¿Conseguirá la gran tienda Online, pionera en la recomendación a clientes, desbancar a Netflix de su trono entre los proveedores de contenidos en Streaming? ¿Lo hará el nuevo servicio Apple TV de los herederos de Steve Jobs? Suceda lo que suceda, hay una certeza absoluta: su éxito pasará por desarrollar estrategias analíticas precisas y profundas mediante tecnologías de Big data.

Si quieres aprender cómo funciona el Big Data para conseguir efectos similares a la aplicación del Big Data en Netflix, contacta con nosotros.

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